miércoles, 3 de abril de 2013

Noviembre

Suena mi estómago y no es por hambre.
Pero cuando suena mi pelo, sí es por nudos.
Un enredo, puro y mío.
Un reflejo de todo lo que soy.
De lo que quiero es también un reflejo.
¿Por qué?
Porque me enreda lo que quiero.
No, eso no es.
Es que no sé qué quiero, y eso es un enredo.
Eso era. Nudos.
Y es de madrugada y me quiero lavar el pelo.
Lo hago con la firme esperanza de que algún día se dejará de enredar.
Nunca pasa, por si querían saberlo.
Igual pasa por dentro.
Quiero desenredarme, hace mucho que quiero.
Simplemente seguiré haciendo como que no.
Reflexiones artificiales de un alma sin valor.
Valor de coraje, eso sí.

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