viernes, 26 de abril de 2013

Muertes de mayo

Por alguna razón, los abejones llegan a mi casa a morir. No molestan,no pegan con las paredes, no caen en mi plato de cereal provocando que maldiga el día en que le dije a mi abuela que no creía en Dios y casi la tuve que sostener. No. Solo vienen, vagan un rato por el piso y se mueren, así de sin gracia, sin protagonismo, junto a sus demás amiguitos que ya están siendo devorados por las hormigas. A veces pienso que esto se debe a que el fantasma de mi casa los asusta a ellos también y se mueren de un infarto. Aunque los abejones son ciegos y entonces no lo verían. ¿O no son ciegos? (Me metí a buscar en Google y me salió una publicación de La Nación de 1999, wtf Google yo solo quería saber si los abejones eran ciegos o no. Qué pereza, eso fue escrito como por la Asociación Protectora de Abejones, ctrl+F *ciegos* ah no, que no son ciegos, solo torpes. Ah no, que tampoco son torpes, solo no están acostumbrados a la ciudad. Ah sí, entonces explíqueme por qué en Turrucares me pasan cayendo encima. -Mariela usted es la peor-) Bueno abejones los perdono, vengan a morir aquí en paz. Prometo decir palabras bonitas en el funeral de cada uno.

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