martes, 2 de julio de 2013

La quinceañera que se creyó codiciada.

Cuando yo estaba en décimo de colegio, mi mejor amigo me dijo que tenía que decirme algo, pero que no sabía cómo. Aún cuando en aquellos tiempos el friendzone no tenía nombre propio, yo ya se lo había aplicado. Mi miedo más grande es cómo iba a reaccionar cuando tuviera que decirle que "No, di, lo siento, quedemos mejor como amigos".

 Sí, así anduve todo el día, medio huyéndole, medio preocupada, medio con ganas de corresponderle para no partirle el corazón. En fin, sonó la campana (y cómo deseo a veces que todavía suene) y mi amigo se me acercó. Mi corazón me cayó en la panza y se puso a nadar entre líquidos gástricos, pero no fue suficiente para provocarme un desmayo que me liberara de aquella situación.

 Y entonces lo dijo: "Mari, soy gay"

 Quedé en shock. Podría decirles que consideren que eso fue hace 5 años, podría decirles también que tomen en cuenta que yo nunca había conocido a nadie que fuera gay, pero en realidad creo que nada justifica que, en ese momento y más que antes, el corazón casi se me sale por la oreja.

 Oh pobre ilusa, oh mujer más subida, ella creyendo que la amaban y se da cuenta que es todo lo contrario. Oh babosa, ¿ahora qué le vas a decir? Tenías todo el discursito del rechazo con amor, ¿y ahora? Y mi cerebro adolescente decidió decir lo que, 5 años después, todavía me da una mezcla de risa y vergüenza "¿Hey, y a vos te gusta Zac Efron?" Creo que, probablemente, un abrazo habría sido suficiente.

 Han pasado varios años, él se fue a estudiar a otro país ((que, en resumidas cuentas, lo único que le ha aportado a nuestra relación son debates sobre qué fiestas son mejores (y él siempre gana)) y ya no nos vemos tanto, pero nunca voy a dejar de agradecerle que, sin darse cuenta, le enseñó a mi versión quinceañera cerrada a respetar, aceptar y amar a quien es diferente.

El discurso homofóbico me repugna, pero más que eso, me confunde. ¿Cómo pueden odiarlos solo por ser como son? No lo entiendo, nunca lo he entendido, no sé si algún dia lo entenderé. No sé qué hubiera sido de mí hoy si yo hubiera cortado mi amistad con mi mejor amigo por ser gay. No sé qué sería de mí hoy si me sientiera con la autoridad de pasar por encima de los derechos de otras personas. De la misma forma, no sé qué sería de mi amigo si nosotros lo hubiéramos rechazado.

 Sueño con el día en que todos nos aceptemos como somos. Con el día en que lo único que rechacemos sea la quinta porción de lasaña que está deliciosa pero está a punto de taparnos las arterias. Con un mundo en el que mi mejor amigo pueda hacer lo que le de la gana (e invitarme de dama de honor a su boda, por supuesto).

 PD: Si les interesaba saber, no, nunca le gustó Zac Efron, y sí, yo tenía un poster de él en mi closet.