Y ese fue el único y exclusivo motivo por el que, en mis sagradas vacaciones, a las 9 de la mañana estaba en la UCR, con la mentalidad preparada para rogar por un campo como mis compañeros por puntos extra. Ignoraba yo que, como era de esperarse, el mae de las inclusiones de seminario era un completo hijueputa. Sobra decirlo, pero por si no quedó claro, no me dio la inclusión. Es más, no me dejó ni llenar la boleta, porque "no es tan fácil como cree, ocupa una carta de su directora de carrera, mi esposa me da vuelta con el repartidor de periódicos, etc".
En fin, a las 9:30 ya no tenía nada que estar haciendo ahí. Le dí 100 colones a un señor que me los pidió, más por sentir que hice algo que por caridad (y de todos modos, contaría como caridad sólo si es una buena acción colaborar con su ingesta diaria de alcohol), y me fui a ahogar mis penas en Bubble Tea. Cuál fue mi sorpresa cuando en el bus me di cuenta que los pedazos de mango seco que me echaron no pasaban por la pajilla, y yo andaba en medio San José con un vaso lleno de mango resucitado.
Después de dar vueltas por el mundo, llegué a mi casa y vi a la Reina tirándose de paracaídas la inauguración de las Olimpiadas. Como sugerencia, lo de los países deberían dejarlo para el final, porque quien no se duerme esperando a que se acaben es mi ídolo. Súmele doble puntaje si los narradores decían tantas estupideces que lo tuvo que ver en mute, como yo. Lo triste del caso fue que, cuando me desperté, me había perdido a Paul McCartney (te amo).
Y digan lo que digan, todo es culpa del mae de las inclusiones. Es como House de hijueputa, pero sin fama, o sea que se vale odiarlo.
PD: Releí esto y suena tan "Querido diario..." JAJA
PD: Releí esto y suena tan "Querido diario..." JAJA
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