Ayer y hoy (porque para mí el día empieza a las 12am, digan lo que digan) tuve una conversación de casi 4 horas con alguien que, sorprendentemente, me entiende. Digo sorprendentemente porque, aunque no he llegado todavía a la categoría de extraterrestre, sí me considero una persona algo diferente. Otra vez, que no se malinterprete. No es que yo sea, o quiera ser (lo cual sería contradictorio, pero eso es otro tema) hipster, pero sí me encanta saber que hay cosas de mí que me hacen distinta a otros.
-Paréntesis: Acabo de escuchar como unos ruidos en el techo y afuera y, como buena paranoica, ya me estoy imaginando gente metiéndose a mi casa. Cierro paréntesis.-
Hoy hablé de tantas cosas con tanta gente que tengo como un espiral de ideas en mi cabeza. Pero en resumen, me di cuenta que hasta aquellas personas que para uno siempre habían sido estáticas cambian. Y es vacilón, porque me encontré con ese lado de ellos que no pensé que tuvieran, y también porque es parecida a mi historia de este último año y medio, donde también descubrí (¿o creé?) otro lado de mí que secretamente siempre quise tener.
¡Ay, estas inspiraciones de madrugada! Siempre escribo cosas que no sé de dónde salen. Pero me gusta, porque soy yo. Yo yo yo yo yo yo yo.
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